Un estudio pionero publicado en la prestigiosa revista Nature Climate Change, liderado por Oceans 2050 bajo la dirección de su presidenta Alexandra Cousteau y el científico jefe, Carlos Duarte, ha confirmado el enorme potencial del cultivo de algas como una solución de carbono azul para mitigar el cambio climático.
Titulado "El almacenamiento de carbono en sedimentos bajo cultivos de algas marinas es equivalente al de los hábitats de carbono azul", este trabajo representa la primera evaluación empírica global sobre las tasas de almacenamiento de carbono en sedimentos bajo cultivos de algas, realizada en 20 granjas distribuidas en cinco continentes, incluyendo Chile.
Los resultados son claros: las granjas de algas capturan carbono a tasas comparables a ecosistemas reconocidos como manglares y pastos marinos, abriendo nuevas perspectivas para su integración en estrategias climáticas globales.
El estudio en donde también participó la Dra. Marcela Ávila, directora del Centro Acuícola Pesquero de Investigación Aplicada - CAPIA de la Universidad Santo Tomás Puerto Montt y del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), junto a los investigadores Juan Gutiérrez y Ricardo Riquelme de la UST, destaca como hallazgos claves que las granjas de algas más antiguas y extensas logran un mayor almacenamiento de carbono. Además, sugiere que, con una adecuada planificación espacial marina y prácticas sostenibles, el cultivo de algas tiene el potencial de convertirse en un pilar fundamental de la Economía Azul Regenerativa.
"Nosotros estudiamos cómo las algas secuestraban carbono en los centros de cultivo. Hicimos un muestreo en los centros de cultivo y ahí demostramos a través de esta publicación que se hizo que las granjas de algas efectivamente secuestran carbono. Y bueno, eso se hizo en Asia, América del Norte, América del Sur, Europa, en Australia, en un estudio en conjunto por un grupo grande de investigadores", comentó Ávila.
En tanto, se estima que una expansión global de estas prácticas podría eliminar hasta 140 millones de toneladas de CO₂ de la atmósfera cada año para 2050. “Esta investigación aporta evidencia contundente sobre el rol del cultivo de algas en la lucha contra la crisis climática”, afirmó Cousteau. Por su parte, el profesor Duarte subrayó que esta solución basada en la naturaleza no solo elimina carbono, sino que también impulsa la biodiversidad, la seguridad alimentaria y el desarrollo económico, especialmente en comunidades costeras de países en desarrollo.
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