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Chiloé

Comienzan los preparativos para que el barco Queen Analoa comience su travesía por mar desde Quellón a Isla de Pascua

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Este viernes 30 de noviembre se lanzará al mar el «Queen Analola», una embarcación hecha en Quellón para los navegantes rapanuís. Uno de sus principales gestores es el líder de un conjunto de ballet cultural, quien comandará a 10 tripulantes por las aguas del océano Pacífico. 

Delegación de concejales Pascuenses llegaron a nuestra comuna para reunirse con el Alcalde Cristian Ojeda Chiguay y celebrar la primera parte de la travesía de esta embarcación.

Mañana viernes al medio día se hará la ceremonia oficial para despedir al barco construido en nuestra comuna. El grupo pascuense estará a cargo de este hermoso viaje.

Contexto

«Ningún polinésico ha viajado en barcos construidos con totora. Eso es un invento. Mis ancestros solo usaban la totora en botes que navegaban cerca de las costas, pues no dura mucho», señala Lynn Rapu (49), un rapanuí alto, con contextura de jugador de rugby y que luce un tatuaje tribal bajo su labio inferior, desmitificando proyectos como la «Viracocha», aquella serie de barcos hechos con totora de los Andes que han intentado surcar los mares sin mayor éxito.

A días del lanzamiento en Quellón del «Queen Analola», más de 33 años de esfuerzo están llegando a buen puerto, pues desde 1985 que Rapu y un grupo de navegantes de Isla de Pascua han soñado con tener su propia embarcación ancestral polinésica, tal como las que se ven en Hawái o Nueva Zelandia, y que lleva de vuelta a los tiempos en que el Pacífico era atravesado por intrépidos marineros que viajaban de isla en isla. El barco, que fue hecho en Chiloé con la ayuda del constructor de botes Ambrosio Aguilar, está fabricado de ciprés de las Guaitecas, madera que dura mucho en el agua y que deberá soportar una larga travesía hasta llegar a su nuevo hogar en Isla de Pascua.

«Mis ancestros también pasaron por acá», señala Rapu en referencia a Chiloé, agregando que «yo nací buceando y siempre me ha gustado tirar la red. Desde chico aprendí a sacar la anguila», lo que habla de una vida ligada al mar. Fue cuando tenía 16 años que junto a Kio Teao, David Teao y Alberto Ika comenzaron a planear la idea de construir una embarcación ancestral, conocida como «Vaka Taurua», luego de que los primos Teao vieran este tipo de catamaranes durante un viaje a Tahití. «Entonces en la isla no había materiales ni árboles para hacerlo, y traer materiales desde Chile era y es muy caro», señala el también líder del ballet cultural «Kari Kari», el que desde 1996 se ha presentado en China, Corea, Vietnam y Rusia, entre otros lugares.

Tras varios años suspendido, el proyecto reflotó en 2012 cuando Rapu se desempeñó como embajador cultural de Rapa Nui en Tahití, en la Polinesia Francesa, en donde pudo incluir a dos jóvenes rapanuí en una embarcación ancestral que viajó hacia las Islas Salomón. Gracias a ese viaje y diferentes intercambios culturales con el Maori Arts and Crafts Institute, de Nueva Zelandia, se pudo incorporar a dos jóvenes más en otro viaje entre Rapa Nui y Aotearoa, además de lograr la donación de árboles milenarios; sin embargo, dicha entrega nunca se pudo concretar.

«Ese año llegaron dos embarcaciones desde Nueva Zelandia, y aunque se parecen a nuestra Vaka Taurua, tienen un estilo diferente. Cuando arribaron, yo los estaba esperando con un recibimiento tradicional en Hanga Rau, también conocida como Anakena. Antes de que se devolviesen, yo hablé con su jefe y les dije que me gustaría tener una embarcación como la suya. Luego me invitaron a su país, pero por problemas medioambientales, además de la pena que me dio, no se taló el árbol», cuenta Rapu.

El siguiente paso para Rapu y su esposa, la tahitiana Maimade Rapu, fue crear la Fundación Ao Tupuna, la que busca rescatar, preservar y difundir la cultura y conocimiento ancestral de las comunidades nativas, especialmente enfocada en la navegación ancestral en Rapa Nui. De esta forma, ellos enseñan a los futuros navegantes sobre las corrientes, los sistemas meteorológicos, los patrones de las olas, vientos y las estrellas, además de apoyar en soluciones ambientales locales. Para impulsar aún más el entrenamiento de este Vaka Taurua, varios de sus miembros ya han pasado por instituciones especializadas en Hawái y Nueva Zelandia.

Una reina rapanuí en Quellón

En paralelo con el entrenamiento de los ocho a 10 tripulantes que serán los encargados de llevar la embarcación de su astillero en Chiloé hasta Isla de Pascua, Lynn Rapu y un equipo comenzaron su manufactura junto al constructor Ambrosio Aguilar, quien ha sido el encargado de dar forma a este catamarán de16 metros de largo y que lleva el nombre de «Queen Analola», en honor a la matriarca del clan Rapu Tuki, Nua Analola Tuki Teave. «Fue ella la que me dijo que viniese a Chile a buscar el árbol para hacer el barco. Primero estuve en Villarrica, pero seguí a Chiloé, donde encontré a este personaje que tenía un astillero y el sueño de armar un galeón español. Ambrosio Aguilar me contó que su auspiciador para aquel proyecto había fallecido, así que yo le mostré mi idea y comenzamos a trabajar juntos», afirma Rapu, quien es el único financista del catamarán y que ya planea construir una segunda Vaka Taurua de 22 metros de largo que sirva de acompañante.

Será este viernes cuando se bautice la nave en Quellón, localidad en la que estará unas dos semanas antes de emprender navegación rumbo a Valparaíso y Caldera, entre otros puertos locales, para que la gente pueda conocer el trabajo hecho y motivarse con el intercambio multicultural. «Lo interesante de haber construido la embarcación en Chiloé es que es una invitación a todas las etnias de todo Chile a que compartan con nosotros esta experiencia. El impacto ha sido tal que hace poco llegaron tres chilotas a Isla de Pascua para ofrecerse a ser tripulantes en este viaje. Eso es algo que siempre quise hacer».

El zarpe está estipulado para mediados de diciembre, y tras pasar por la costa nacional emprenderá el cruce del océano Pacífico. Rapu no sabe cuánto demorará en llegar a Isla de Pascua, pues con la navegación ancestral es difícil determinar el tiempo de navegación.

Fuente: economiaynegocios.cl

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