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Chiloé

«Rubencto, el Chacal de Queilen» sale en libertad tras 20 años de prisión

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Los temores, la inseguridad y la indignación que hace un par de décadas asolaron al poblado de Queilen resurgieron entre algunos vecinos, quienes sintieron directamente el impacto de uno de los criminales más despiadados del país. Rubén Darío Millatureo Vargas (55), el mismo que asesinó y ocultó en su domicilio a tres personas, el criminal que inicialmente fue sentenciado a pena de muerte, salió de la cárcel.

Como un verdadero zarpazo calificaron esta situación los familiares de las víctimas. Incluso, los propios parientes del delincuente manifestaron su oposición a tal medida. No dudan en señalar que es peligroso. Hasta se atreven a decir que sus propias vidas pueden estar en riesgo.

La Comisión de Libertad Condicional de la jurisdicción de Valdivia, en su primera sesión del año realizada el 2 de mayo, analizó las solicitudes de 166 condenados que buscaban salir de la prisión. Y dentro de las 152 que se aprobaron estaba la de «Rubencito», como es conocido este homicida chilote.

De acuerdo a la información entregada por la Dirección de Comunicaciones del Poder Judicial, después de cumplir 20 años de reclusión, quien se encontraba interno en el Centro de Estudio y Trabajo (CET) de Osorno postuló a este beneficio.

«Dicha comisión conoció su postulación y el informe favorable presentado por Gendarmería, acogiendo su solicitud al establecerse que cumplía con los requisitos señalados en el artículo 2° del Decreto Ley N°321 y su reglamento», indicó la institución.

Requisitos

Junto con permanecer el tiempo requerido para optar a la libertad, otros de los requisitos que cumplió el «Chacal de Queilen» fueron presentar una conducta intachable en el penal, haber aprendido bien un oficio (es artesano) y asistir con regularidad y provecho a la escuela del establecimiento penal y las conferencias educativas.

Por ley, quien satisfaga estas condiciones puede salir al medio libre, sin mediar informes sicológicos o sociales que permitan analizar si está apto para reinsertarse en la comunidad o si tiene arraigo familiar.

Estas circunstancias cobran fuerza en la situación del isleño, ya que como confirmaron fuentes ligadas al caso, en todo el tiempo en que estuvo interno tanto en la cárcel de Castro, en Colina 2, en el Complejo Penitenciario Alto Bonito de Puerto Montt y en el penal osornino nunca recibió visitas de parientes directos.

Como señala el Decreto de Ley 321, que establece la libertad condicional para los penados, las únicas exigencias que deben acatar los favorecidos son el arraigo, la asistencia a una escuela nocturna o trabajar en talleres penitenciarios si no consiguen un oficio en otro lugar y la firma semanal en la policía certificando su condición laboral y buena conducta.

Justamente, Millatureo está notificando residencia en Osorno, donde presenta estos antecedentes.

Impacto

Más allá de esta distancia, la decisión judicial de liberar a este antisocial caló hondo entre los cercanos a las víctimas. Clotilde Macías, madre de María Gabriela Formantel (26), no conocía esta resolución y junto a manifestar su sorpresa, recalcó que «todo esto es culpa de la justicia, no puede ser que este delincuente que asesinó salvajemente a mi hija esté en la calle».

La comerciante que vive a menos de 25 metros del lugar donde ocurrieron los crímenes reiteró su decepción, apuntando que «los jueces echaron a la calle a un asesino. Están fallando, no se valoró todo el daño que provocó en las familias. Quedamos destrozados y ahora este sujeto está en la calle… es un asesino vestido con piel de oveja».

Tampoco se explica esta vecina las escasas medidas que se requieren para conseguir la libertad, considerando que «Rubencito» inicialmente fue condenado a pena de muerte y dos presidios perpetuos.

«No se midió la forma en que ocurrieron los hechos, tampoco se analizó cómo está él, ya que no tiene conciencia, nunca se mostró arrepentido de lo que hizo. Está con rabia dentro de él y puede regresar a cualquier cosa», apuntó Macías.

Tampoco descarta otro asesinato Heraldo Reyes, hermano del vendedor que fue ultimado también a hachazos por el «Chacal de Queilen», expresando que la inseguridad se grafica en la incertidumbre de su rehabilitación. Igual duda que pueda reinsertarse y menos conciliarse con la sociedad.

«Fueron tres muertes que tenía programadas… además yo podía haber sido el cuarto. Nos dijeron que era cadena perpetua la sentencia, pero en 20 años queda libre. No puede ser así, asesinar a sangre fría y tras pasar unos años en la cárcel, salir a la calle. Todo esto causa preocupación en la gente», aclaró el trabajador que reside en Temuco.

Ante el golpe de este dictamen, la fuente no sabe cómo reaccionar. Al igual que en el caso de la madre de Gabriela no descarta pedir asesoría a un abogado: «Queremos que vuelva a la cárcel, ahí debe permanecer».

Asimismo, el poblador cuestionó los criterios de los ministros para tomar esta decisión en favor de una persona, como aseguró, «que puede volver a matar». Y no duda en plantear esto, puesto que lo sintió en carne propia.

«Fui a preguntar por mi hermano unas seis veces desde que desapareció. Conversé con Rubén, le pregunté si lo había visto y hasta me senté en la misma silla donde atacó a Claudio. El próximo pude ser yo, si no lo hubiesen detenido capaz que eso pasara», recordó.

Parientes

Igual de preocupados se mostraron algunos familiares de Millatureo en Queilen. Resguardando sus identidades, dos parientes reflejaron el impacto de esta noticia.

«Esto es demasiado grave», acotó de entrada una de ellas, añadiendo que pensaba que iba a cumplir toda la pena tras los barrotes. Es más, especificó que «con los crímenes que cometió lo justo hubiese sido que permaneciera para siempre en la cárcel».

Su madre tiene la misma opinión, calificando como «terrible» la seguidilla de asesinatos que les provocó un cambio total de vida.

Incluso, las dos queilinas sostuvieron que para intentar paliar en parte el impacto de los homicidios, se refugiaron en la iglesia, buscaron el consejo de sacerdotes.

«No queremos que se acerque… ni pensar que venga», aclararon, justificando el hecho que nunca lo visitaron en prisión «por la vergüenza y el dolor que provocó, no solo a los cercanos a las víctimas, sino a todos nosotros, al pueblo».

La sorpresa que provocó esta resolución en un segundo se transformó en inseguridad. La sombra de «Rubencito» nunca se desvaneció y ahora que está libre cobra fuerza. Los recuerdos de los macabros crímenes reviven. Y la cruz donde existía la casa en que se cometieron, ya no solo rememora a las víctimas, también reconstituye la figura latente del homicida en serie, el «Chacal de Queilen», quien retornó a las calles en busca de una oportunidad.

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