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A un año de la pandemia, ell testimonio del primer funcionario de salud que tuvo contacto con el Covid-19 en Chiloé

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A un año de detectarse la presencia del SARS-CoV-2 en la Provincia de Chiloé, el primer funcionario de la red asistencial del Servicio de Salud Chiloé en tener contacto con el temido virus fue el jefe del SAMU, Gonzalo Baeza.

Las alertas se encendieron con la llegada del crucero Silver Explorer, con bandera de Bahamas, que recaló al puerto de Castro el pasado 14 de marzo de 2020, embarcación que venía desde la Región de Aysén donde desembarcaron a un pasajero de 83 años oriundo del Reino Unido contagiado covid y derivado al Hospital de Coyhaique.

Poco se sabía del virus y la prensa daba cuenta de la alta contagiosidad y rápida expansión, por ello de inmediato se realizaron las coordinaciones para evaluar a los tripulantes y tomar muestras PCR. Con todos los elementos de protección personal y cumpliendo con su labor subió a la nave el jefe del Samu Gonzalo Baeza.

El testimonio a un año de cambiar el mundo tras la presencia masiva del SARS-CoV-2, el hombre que ha visto las dificultades de salud de las personas que luchan contra el virus, que representa a los muchos que se exponen a diario y que dan sus vidas por servir a los demás.

La preocupación se reflejaba en los rostros de las autoridades, funcionarios, la prensa y la comunidad que se mantenía expectante en el lugar a la espera del reporte que daba cuenta de la positividad de 5 de las 237 personas que viajaban en el crucero.

Tres mujeres y dos hombres mayores de 50 años debían ser desembarcados para su rápido traslado a un centro asistencial: “Tuvimos que movilizar a pacientes contagiados del crucero que fueron los primeros covid positivos que se atendieron en Chiloé con la preocupación evidente que esto significa. Teníamos la experiencia de haber vivido la pandemia del H1N1, donde tuvimos un inmenso trabajo que implicó el uso del traje y de los elementos de protección personal, y contábamos con las capacitaciones por el Ébola, donde algunos funcionarios nos preparamos”.

Sin duda fue un trabajo prolijo y exitoso, lo que quedó demostrado pues ninguno de los funcionarios que tuvo contacto con los pasajeros resultó contagiado: “En el barco había una alta carga viral, porque las personas en el interior no usaban mascarillas, entramos a habitaciones pequeñas con personas contagiadas”.

Las cinco personas fueron trasladadas en helicóptero el día domingo 15 de marzo de ese 2020 por la prefectura aérea de Carabineros hasta Puerto Montt.

Durante varias jornadas se realizó un control diario de los funcionarios que participaron en el traslado de los contagiados y ninguno presentó síntomas lo que ratificó el trabajo de inteligencia que realizaron haciendo uso correcto de los elementos de protección personal.

Muchos se ha dicho respecto de los grandes sacrificios que han tenido que realizar los funcionarios de la salud, la gran mayoría debió alejarse de su familia y del contacto físico con ellos como una medida que evitaba la propagación del virus.

Hubo meses muy difíciles, donde se redoblaron los esfuerzos para responder a la gran demanda que causaba la pandemia. Fueron muchos los incrédulos que hicieron caso omiso a las advertencias entregadas por las autoridades lo que dificultaba la contención del virus y generaba impotencia en los funcionarios de la salud que veían los estragos que estaba dejando el coronavirus, con personas hospitalizadas sufriendo, con dificultad respiratoria, otros perdieron la vida pese a todos los esfuerzos realizados por los funcionarios de la salud dejando desconsolados con su partida a los familiares y amigos de las víctimas.

Con la llegada de la época estival, sin duda también llegó el relajo y los efectos de las festividades de fin de año que aumentaron las cifras de positividad y con ello también los lamentables fallecimientos.

El trabajo aumentaba para los funcionarios de la salud, y el Servicio de Atención Médico de Urgencia SAMU pasaba de tener normalmente 800 a 700 procedimientos al mes, a realizar mil procedimientos mensuales, pero gracias al compromiso y entrega del personal, explicó Gonzalo Baeza se logró: “Afortunadamente pudimos salir airosos de esa situación, pero la carga laboral en toda la red fue mucho mayor, aun así, se pudo salir adelante”.

Por ello Gonzalo Baeza no se cansa de advertir y llamar a la comunidad a cuidarse y cuidar a los demás: “Uno esperaría que las personas tuvieran autocuidado, no todas las personas se cuidan y eso desmotiva a quienes trabajan en salud”

Fue el 18 de marzo de 2020 cuando se decretó la emergencia nacional y la alerta sanitaria que cambió el mundo y parece no dar tregua al autocuidado, el agotamiento, falta de vacaciones sumado a la realidad local donde muchos han llegado desde otros lugares a trabajar en Chiloé: “Hay funcionarios que después de un año han podido ver a sus familias, a sus hijos. Yo tengo funcionarios que no son de Chiloé y después de un año pudieron ver a sus hijos, abrazarlos, darles un beso. Eso es frustrante. Yo al inicio de todo esto dejé de ver a mis hijos y de abrazarlos por dos o tres meses y es muy doloroso, pero al menos podía verlos desde la reja, muchos de los funcionarios de la salud no podían ver a sus hijos, afortunadamente hay herramientas tecnológicas que permiten mantener el contacto”.

A un año de la pandemia, el kinesiólogo asegura que como provincia comparados con otras regiones, se ha salido airosos, aunque lamentando las cifras de fallecidos, por ello junto con reiterar las condolencias a los familiares, llamó a seguir cuidándose, recordando el gran esfuerzo que ha hecho el gobierno y las autoridades llevando adelante un exitoso proceso de vacunación: “Hay que mantener las medidas de autocuidado, hay gente que lamentablemente hace oídos sordos de esta realidad, pero al que sí entiende y sí se cuida, el llamado es a seguir haciéndolo, eviten contagiarse, y tengan conciencia, hay que acostumbrarse a esta forma de vivir y de cuidarnos”.

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