Dantesco incendio afecta a las Amazonas y avanzan en velocidad récord

Se encienden las alarmas ante el récord de incendios registrados en el Amazonas en lo que va del 2019. Parte de la selva amazónica, de la cual dos tercios de ella se encuentran en Brasil, está siendo actualmente consumida por las llamas mucho más rápido que en los últimos seis años.

El Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil (INPE), organismo encargado de hacerle un seguimiento a esta zona selvática desde el 2013, informó que del 1 de enero de 2019 hasta el 20 de agosto del mismo año se reportaron 72.843 incendios en el Amazonas, lo que representa un incremento de más del 80% en comparación con el 2018.

A pesar de que expertos sobre cambio climático de las Naciones Unidas y de diferentes ONG medioambientales trabajan y alertan alrededor del mundo para mitigar la crítica situación global que vive el planeta tierra, la selva del Amazonas, considerada el bosque tropical más grande del mundo, llamada también como «el pulmón del planeta», ya que produce el 20 por ciento del oxígeno en la atmósfera terrestre, está ahora en estado de emergencia.

Según el INPE, unas imágenes satelitales obtenidas desde el 15 de agosto hasta la fecha evidencian 9.507 incendios nuevos en Brasil, la mayoría de ellos en la región amazónica, razón por la que varias zonas del país están cubiertas de humo.

El 9 pasado de agosto, la capital del estado de Amazonas, Manaos, se declaró en emergencia, al igual que el estado de Acre, fronterizo con Perú, que ha estado en alerta ambiental desde el 16 de agosto.

La Organización Meteorológica Mundial, voz autorizada de la ONU sobre el clima y conocida por sus siglas en inglés (WMO / OMM) publicó en Twitter imágenes y videos satelitales que muestran la crítica situación en el Amazonas.

Expertos medioambientales brasileños se arriesgan a decir que el aumento sin precedentes de incendios forestales en este país se ha dado a causa de las políticas del presidente Jair Bolsonaro, según ellos el mandatario está enfocado en mejorar la agricultura y la minería en la región amazónica, ignorando que el aumento de la deforestación está siendo un cáncer irreversible para la selva.

Para Bolsonaro la culpa la tienen otros. «Puede haber, sí, y no estoy afirmando, una acción criminal de esos ‘oenegeros’ para llamar la atención contra mi persona, contra el Gobierno de Brasil, y esa es la guerra que nosotros enfrentamos», dijo a periodistas el presidente brasileño este 21 de agosto.

Pero la organización no gubernamental Instituto de Pesquisa Ambiental de la Amazonía (Ipam), emitió un comunicado en el que asocia la deforestación como la razón principal del creciente número de incendios. «El número de focos de calor registrado en la Amazonía ya es un 60 % superior al de los últimos tres años y ese pico tiene relación con la deforestación y no con una sequía más fuerte como podría suponerse», denunció la organización y agregó que los incendios provocados por agricultores y criadores de ganado se pueden salir de control.

Ante las fuertes críticas contra sus políticas, el presidente Jair Bolsonaro se pronunció hace unos días negando las acusaciones y resaltando su forma de gobernar. En su cuenta de Twitter, el mandatario sugirió a la canciller Angela Merkel usar los fondos para «reforestar Alemania» y reprochó a Noruega por «matar ballenas» y «extraer petróleo del Polo Norte», en forma de defensa a todos aquellos que lo culpan de destrozar la selva del Amazonas.

Mientras el pulso entre los ambientalistas y el Gobierno Bolsonaro se mantiene, el «pulmón del mundo» se extingue poco a poco ante la indiferencia del mundo.

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